Poema
Por presumir de certero, un tirador atrevido
se encontró comprometido, en el lance que os refiero:
Y fue, que ante una caseta de la feria del lugar
presumió de no fallar, ni un tiro con la escopeta,
y el feriante alzando el gallo, un duro ofreció pagarle
por cada acierto y cobrarle a tres pesetas el fallo.
Dieciséis veces tiró el tirardor afamado
al fin dijo, despechado por los tiros que falló:
"Mala escopeta fue el cebo y la causa de mi afrenta
pero ajustada la cuenta ni me debes ni te debo".
Y todo el que atentamente este relato siguió
podrá decir fácilmente cuántos tiros acertó.
Rafael Rodríguez Vidal. Enjambre matemático.
"Los invito a resolver los siguientes problemas"